22 noviembre 2011

Hasta siempre.

El encuentro de ayer fue raro, forzado, como es lógico. No creo que a nadie le haga ilusión reencontrarse con su ex y menos cuando la relación con el ha pasado de ser cordial a practicamente inexistente.

Le calculo veinte minutos, dos besos al llegar y dos al despedirnos. Con dos abrazos de cariño incluidos. Una conversacion de quince minutos basada en el intercambio de cosas, las mias. Unas notas de recriminación por mi parte. Unas promesas de que no le ocurre nada conmigo y que si no me ha llamado mas es porque no queria molestarme y no queria hacerme o hacerse daño.

Le conte el incidente del Foster, algo dentro de mi me impulso a hacerlo, necesitaba decirle que mi duelo habia sido tan duro como el suyo, necesitaba aclarar que no ha sido facil y que si fuera una mala persona, no lo hubiese pasado tan mal. Creo que las malas personas no se sienten culpables o desoladas. Yo si he sentido todo eso, y mas, porque he sido incapaz de odiarle. Cuando me preguntan que porque afirmo que romper una relacion en tan dificil para quien deja como para quien es dejado,  yo siempre contesto lo mismo, que desde la experiencia prefiero mil veces antes que me dejen a dejar, porque cuando te dejan puedes odiar a la otra persona o regocijarte por lo que se ha perdido. Pero cuando dejas recuerdas igualmente lo bueno solo y eres tu la que siente que la otra persona te odia y que eres quien, al fin y al cabo , lo ha perdido todo.

Por mi parte esta esperiencia me ha valido para varias cosas, saber quienes eran mis amigos de verdad, darme cuenta que nadie es tan bueno como parece al principio, sentir el amor y el dolor de verdad, aprender a odiarme y a quererme a mi misma.

No se que pasará con el a partir de ahora, no se si volvere a verle algun dia, o si volveremos a ser amigos, lo que tengo claro es que necesitaba soltarle cuatro cosas y las dije, no me arrepiento, aunque como resultado tanto el y yo tuviesemos los ojos rojos llorosos.

Es duro y dificil ver a alguien a quien has querido tanto, por el que ahora sientes un incontrolable cariño, tan lejos de ti.

Desde aqui, desde mi paraiso del alma, le deseo toda la felicidad que pueda acapar, no se merece menos, me alegro de haberle regalado mi tiempo y espero que tanto el como yo, tengamos la suerte de encontrar otro amor tan grande.

Hasta siempre Roberto.
Tu amiga, Susana

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